Las intensas lluvias de invierno han incrementado los niveles de los embalses hidroeléctricos a comienzos de 2026 un 50% por encima de la media de los últimos 10 años. Los embalses hidroeléctricos actúan como sistemas de almacenamiento de energía a gran escala. La abundancia de agua permite que la generación hidroeléctrica cubra una mayor parte de la demanda, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles e influyendo en la formación del precio de la electricidad