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CAMERÚN: el desastre medioambiental de la cantera de Tchipou

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En el oeste de Camerún, la gente que vive cerca de la cantera de Tchipou sólo tiene sus ojos para llorar. Sus tierras se han convertido en inhabitables a causa de una actividad industrial con consecuencias medioambientales y sociales desastrosas. Contaminación acústica y atmosférica, degradación de la flora local, desequilibrio de la fauna…, la lista es larga.


 

La cantera de grava de Tchipou

Estamos en Bamougoum, en el tercer distrito de Bafoussam, en la región occidental de Camerún. El suelo aquí es rocoso y algunas montañas cubren rocas que pueden extenderse varios kilómetros.

Este es el caso del distrito de Tchipou, donde la empresa china Longteng, explota una cantera de grava a escala industrial en una superficie de 12 hectáreas, entregando cerca de 100 camiones al día, por unos ingresos diarios de unos 12 millones de francos CFA. Pero junto a este jugoso negocio que lleva en marcha desde 2015, hay vecinos de la zona en situación de pleno desamparo.

«Ya no podemos cortar una hoja en el campo para envasar cuscús. No hablemos ya de las verduras. En la estación seca todas las plantas son blancas, porque están cubiertas de cemento. Incluso a los bambúes que crecen en los alrededores no les queda néctar. El vino de rafia que bebemos aquí se cosecha en otra parte»

Cuenta un patriarca local, sentado en una tienda improvisada no lejos de la cantera. Los recursos hídricos de Tchipou están contaminados hasta la capa freática. Para evitar las enfermedades transmitidas por el agua, los habitantes se ven obligados a recorrer kilómetros para recoger el preciado líquido. Incluso los pozos excavados por la empresa que explota la cantera se han secado.


 

Pérdida de vidas humanas

Además de las amenazas a su entorno, los habitantes de Tchipou también sufren la pérdida de vidas humanas debido a la extracción de grava.

«Hace poco perdimos a un niño aquí. Una piedra salió de la cantera y aplastó un barril junto al que estaba el niño. El impacto de la piedra hizo que el niño enfermara y muriera unos días después», explica Prospère Ndjoupa, vecino de Tchipou.

Tras esta tragedia, la reacción de China Longteng se limitó a sustituir el barril aplastado por uno nuevo. Las vibraciones del suelo producidas por la cantera son también un obstáculo para la gestación de las futuras madres.

«Si una mujer está embarazada, abortará. Cuando los chinos dinamitan las rocas, las vibraciones del suelo sacuden el vientre de la mujer. Muchas han tenido abortos aquí por este motivo», dice el próspero Ndjoupa.


 

Plagado de Covid-19

Varias decenas de casas se encuentran a menos de 100 ó 200 metros de la cantera de Tchipou. Y eso que el estudio de impacto ambiental de la cantera prevé un perímetro de seguridad de 300 metros a la redonda. Pero China Longteng no da ninguna explicación sobre este incumplimiento. Tras la negativa a recibirnos para este informe, pudimos, un mes después, obtener el contacto de China Longteng. Al otro lado del teléfono, una señora que se presentó como subdirectora general de la empresa, se abstuvo de declarar su identidad. También se negó a responder a las quejas e incriminaciones de la población local sobre la actividad minera de su empresa.

En la delegación regional del Ministerio de Minas, el delegado regional, Lucien Sembi, se negó a recibirnos, mientras que en la delegación departamental del Ministerio de Medio Ambiente nos abrieron las puertas.

«Realizamos misiones de seguimiento del plan de gestión del impacto ambiental en la cantera de Tchipou dos veces al año, o una vez cada seis meses. Pero desde la declaración del coronavirus en Camerún, en marzo de 2020, hemos suspendido nuestras misiones de seguimiento. Esta puede ser la razón de todos estos abusos medioambientales, relacionados con el incumplimiento del pliego de condiciones»

Explica Ferdinand Bouba Zatchong, delegado de división del Ministerio de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza y Desarrollo Sostenible, para el Mifi.


 

La apertura de una segunda cantera

Sobre el terreno, la lucha por la aplicación del plan de gestión del impacto ambiental de la cantera de Tchipou tarda en dar sus frutos.

«Había un pliego de condiciones, aunque se haya quedado como una serpiente de mar. Este documento preveía el asfaltado de las carreteras de los alrededores, la construcción de un centro de salud y una escuela, y la creación de un fondo comunitario para compensar la pérdida de ingresos causada por la cantera a los residentes locales. Porque cuando hay voladuras, la gente tiene que abandonar sus casas para refugiarse. Estamos sufriendo mucho, porque no se ha hecho nada»

Cuenta Gustave Flaubert Kengne, portavoz de los residentes de la cantera de Tchipou. Y eso que el código minero de la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC), en su artículo 6, especifica que el pliego de condiciones debe estar terminado antes del inicio de la explotación.

Según el portavoz de los vecinos, varios ancianos de la zona han abandonado sus casas para refugiarse con sus hijos en el centro de la ciudad, a salvo de los temblores y los ensordecedores sonidos de las explosiones. Mientras tanto, China Longteng se encuentra mejor que nunca. A dos kilómetros de su emplazamiento, la empresa china pretende abrir una segunda cantera en un futuro próximo.

La cantera «Ndoumdji» ocupará 34 hectáreas, tres veces la superficie de la cantera de Tchipou. Un sumidero de tierra para una localidad con una densidad de población de 500 habitantes por kilómetro cuadrado…

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