¿Dónde viven ahora las cigüeñas?

¿Dónde viven ahora las cigüeñas?
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Hacía tiempo que no paseaba por esa zona de Madrid.

Había vuelto a Vallecas a visitar a un amigo y tenía bastante tiempo por delante. Unos pasos por delante de mí una señora con su carrito de la compra empezó a lanzar una serie de indescriptibles exabruptos al cielo. Su carro de la compra había sido alcanzado por un gran excremento blanquecino.

Al mirar hacia donde ahora se alzaba un puño amenazador, me quedé sorprendido, casi media docena de cigüeñas, a pesar de los gritos, seguía posada en el alfeizar de la terraza del edificio que teníamos justo al lado.

Recordé lo que se decía hace tiempo en mi pueblo “la cigüeña no le tiene miedo al badajo del cura”. En mi niñez tardé un par de años en descubrir que se refería al ruido de las campanas y no al bastón, que era lo único que podía asustar de Don Metodio, el cura, que lo llevaba siempre en sus paseos. Otro par de ellas estaban remontando el vuelo.

DESINTORRE, empresa especializada en control de plagas nos aporta un interesante artículo sobre las cigüeñas.


¿Qué está pasando? ¿Qué hacen todas esas cigüeñas en este barrio?

La cigüeña blanca, Ciconia ciconia, es un ave de gran tamaño, puede tener una alzada de más de un metro y una anchura de alas o envergadura de hasta dos metros con 20 centímetros. De color blanco con negro en las alas que se muestra en el vuelo. El pico es largo de color anaranjado, que es más oscuro en los  pollos. Sus largas patas también son de color anaranjado.

Es un ave carnívora, que se alimenta en el suelo, en pastos, tierras de labor o zonas inundadas con poca profundidad de todo tipo de pequeños animales desde insectos hasta roedores, pollos y huevos de otras aves.

La cigüeña son aves migratorias, pero esto está cambiando. Tradicionalmente, desaparecían de la península Ibérica entre los meses de octubre a noviembre y los primeros ejemplares retornaban a sus áreas de cría en enero «se decía que por San Blas la cigüeña verás y si no la vieres año de nieves». Pero el ascenso de las temperaturas con el cambio climático está haciendo que cada vez más cigüeñas se queden en la península ibérica sin emigrar a sus cuarteles de invierno subsaharianos.

España alberga una de las poblaciones más importantes de cigüeña blanca de Europa junto con las de Polonia y Ucrania. En España la población de Cigüeña Blanca está concentrada en la mitad occidental y en el valle del Ebro, se estima que en la actualidad puede haber unas 50.000 parejas reproductoras de cigüeñas.  En Madrid se estima que en los últimos años ha aumentado la población en más de 2.000 parejas.

Las cigüeñas de Vallecas se alimentan en el próximo vertedero de Valdemingómez, han cambiado sus hábitos de comportamiento alimenticio, se han vuelto carroñeras. En el vertedero hay gran cantidad de comida que permite alimentar a muchos ejemplares. Incluso se ven polladas de 4 cigoñinos, cuando lo normal siempre había sido sacar a flote solo dos. El resto, en caso de que nacieran, a los pocos días, eran desalojados del nido por la madre.

En mi pueblo se decía que estos eran los pollos del cura porque solían acabar en su puchero.

Las cigüeñas de Vallecas

Cuando cae la noche todas las cigüeñas que han estado alimentándose en el vertedero vuelven a la ciudad a pasar la noche, posándose en lugares altos de los edificios.

Uno de los peligros de alimentarse en el vertedero es que llegan a comer elementos contaminados o plásticos que confunden con gusanos que incluso pueden llegar a causarles la muerte. Pero para los humanos también supone un peligro que las cigüeñas se alimenten en el vertedero ya que se ha observado que la mayoría de ellas son portadoras de bacterias resistentes a muchos antibióticos como el caso de algunas cepas patógenas de Escherichia coli.

Adicionalmente, la cigüeña blanca es portadora de varios tipos de parásitos que pueden afectar seriamente al ser humano como son toxoplasma, Giardia sp, lombrices intestinales, etc. En la transmisión de virus, como el del Nilo Occidental, que afectan a las aves, la cigüeña puede tener un papel importante como ave migratoria y causar a través de las picaduras de los mosquitos encefalitis severas a humanos.

Sus inmundicias excrementos, que proyectan allí donde se posan, restos de plumas y nido son fuentes de muchos patógenos y con frecuencia pueden llegar a causar asma a personas que viven cerca de sus nidos. Además de estos problemas de salud pública, el elevado peso de sus nidos, que pueden fácilmente alcanzar los 600 kilos, cuya caída puede ser peligrosa en ámbitos urbanos.

Unido a estos peligros está el crotoreo (sonido que hacen en el momento del celo o como señal de alarma, es un ruido intenso que parece como si alguien estuviera tocando unas castañuelas, que a veces puede llegar a ser molesto).

Cuando el control de plagas se vuelve necesario para controlar la presencia de las cigüeñas, no queda otro remedio que actuar para evitar males mayores, pero disfrutando de la presencia de estas aves. Podemos reubicar sus nidos, nunca en el momento de la cría, o colocar sistemas que eviten la presencia de estas aves en los edificios como pueden ser redes, cables electrificados, etc.

No sé si será atribuible a la alta densidad de cigüeñas que traen a los recién nacidos de París, o será casualidad, pero en el distrito de Vallecas en el año periodo 2018 – 2019 ha tenido un incremento de población de 25,9 por mil, el más alto con diferencia de todo Madrid.