La construcción enfrenta escasez de mano de obra cualificada y una plantilla envejecida que, junto a las demandas de eficiencia, sostenibilidad y digitalización, obligan a redefinir los perfiles profesionales para preservar excelencia en los proyectos, según Sto Ibérica
El sector de la construcción afronta este ejercicio con retos estructurales que ponen a prueba su capacidad de adaptación y resiliencia. Entre los más relevantes, se encuentra la escasez de mano de obra, un fenómeno que ha ido intensificándose en las últimas décadas: según la Asociación de Consultores de Estructuras de Edificación, España ha pasado de 2,7 millones de afiliados antes de la Gran Recesión, que tuvo lugar entre 2007 y 2009, a poco más de 1,4 millones, con un déficit estimado de 700.000 trabajadores. Una reducción que refleja tanto la pérdida de profesionales experimentados como la dificultad de atraer nuevos perfiles a un sector que, al mismo tiempo, debe afrontar demandas cada vez más complejas en términos de eficiencia, sostenibilidad y digitalización.
A nivel europeo, la situación añade nuevas dimensiones al desafío. La Comisión Europea señala que, a pesar de que la construcción es el segundo ecosistema industrial más grande de la Unión Europea, entre el 25% y el 30% de las empresas del sector ven limitada su capacidad productiva por la escasez de mano de obra. Además, el sector afronta una fuerza laboral envejecida, baja atracción de jóvenes y mujeres, y una reputación de condiciones de trabajo exigentes e inseguras, factores que limitan la renovación de los equipos y la incorporación de talento especializado. Estas dificultades se ven intensificadas por las transiciones verde y digital, que exigen nuevas competencias en áreas como la construcción modular y fuera de obra, la economía circular, los registros digitales de construcción o el diseño asistido por Inteligencia Artificial y la robótica, subrayando la necesidad de redefinir los perfiles profesionales para garantizar la competitividad y eficiencia del sector en los próximos años.
Conscientes de esta situación, desde Sto Ibérica, compañía especializada en la fabricación y comercialización de productos y sistemas de construcción, han analizado las necesidades emergentes de competencias, identificando los roles profesionales que serán esenciales en la construcción para 2026:
- Coordinador BIM y modelado digital. Es un perfil clave en la gestión de proyectos de construcción integrados en entornos digitales. Su labor consiste en garantizar la interoperabilidad de los datos, coordinar equipos multidisciplinares y optimizar la planificación de obras, permitiendo detectar conflictos antes de la ejecución. Además, este rol facilita la integración de soluciones sostenibles y tecnologías avanzadas en proyectos complejos, asegurando que la información fluya de forma precisa desde el diseño hasta la entrega final de la obra.
- Técnico en eficiencia energética y rehabilitación sostenible. Estos profesionales se centran en la aplicación de soluciones constructivas que mejoran el rendimiento energético de los edificios, integrando criterios de sostenibilidad y cumplimiento normativo. Son esenciales en proyectos de obra nueva y rehabilitación, asegurando que cada intervención reduzca el consumo energético, utilice materiales sostenibles y cumpla con los objetivos europeos de eficiencia y certificaciones energéticas.
- Gestor de construcción modular y prefabricada. Optimiza la producción industrializada fuera de obra, logrando un montaje más rápido, preciso y con menor margen de error. Su valor diferencial radica en integrar la eficiencia de la fábrica con la ejecución en obra, permitiendo proyectos más sostenibles al reducir residuos y emisiones. Además, facilita la escalabilidad de proyectos complejos y la estandarización de procesos, convirtiéndose en un puente entre innovación industrial y construcción tradicional, clave para cumplir plazos y exigencias de calidad.
- Especialista en automatización y robótica de obra. Su función se centra en transformar la obra en un entorno semiautomatizado, incorporando robótica y maquinaria inteligente que reducen riesgos y aumentan la productividad. Permite medir y optimizar los procesos en tiempo real, liberando al equipo humano de tareas repetitivas y de alto riesgo. El resultado son proyectos más rápidos, precisos y sostenibles, y organizaciones mejor posicionadas frente a los retos de innovación del sector.
- Analista de control digital y registros de obra (Digital Building Logbooks). Este perfil garantiza la trazabilidad integral de materiales, certificaciones y métricas de rendimiento durante todo el ciclo del proyecto, aportando transparencia y control en cada fase. Facilita la toma de decisiones basada en datos, la integración de entornos BIM y el cumplimiento de los requisitos normativos en sostenibilidad y eficiencia. Su aportación contribuye a reducir errores y retrabajos, elevando los estándares de gestión digital y control de calidad en la construcción.
- Responsable de integración de transición verde y digital. Su responsabilidad es coordinar de forma transversal la implantación conjunta de sostenibilidad y digitalización en los procesos constructivos, asegurando la alineación con los objetivos energéticos, normativos y tecnológicos. Actúa como vínculo entre la estrategia corporativa y la ejecución en obra, convirtiendo la transformación del sector en resultados medibles. Este enfoque integral resulta clave para avanzar hacia un modelo constructivo más competitivo, eficiente y preparado para 2026.
La formación técnica, el eje de profesionalización de la construcción del futuro
Frente a un sector marcado por la escasez de profesionales cualificados y la evolución de los roles, Sto Ibérica ha reforzado su compromiso con la formación técnica para garantizar la calidad en la ejecución de obra y fortalecer la profesionalización del sector. En 2025, la compañía realizó 80 sesiones formativas en toda España, con la participación de 301 profesionales. Sus programas combinan teoría y práctica, permitiendo a los asistentes trabajar directamente con los sistemas Sto y trasladar de forma inmediata los conocimientos adquiridos a proyectos reales. De esta forma, los técnicos aprenden tanto a aplicar correctamente los sistemas Sto de fachadas, aislamiento, revestimientos y soluciones constructivas integrales, como a comprender cómo su trabajo contribuye a una edificación más sostenible, eficiente y de calidad, integrando criterios de eficiencia energética, normativas avanzadas y buenas prácticas constructivas.
Con esta estrategia, la compañía refuerza su liderazgo en formación, posicionándola como un eje central en 2026: desarrollar talento capacitado, elevar los estándares de calidad, impulsar la innovación y consolidar prácticas constructivas más sostenibles y eficientes. En un momento en el que cada decisión técnica impacta directamente en la durabilidad de los proyectos, esta apuesta por la profesionalización se convierte en un factor determinante para que la construcción española evolucione hacia un modelo competitivo, responsable y preparado para el futuro. De esta forma, Sto Ibérica da un paso adelante en la transformación del sector, preparando a quienes ejecutan y diseñan proyectos para liderar la adopción de soluciones sostenibles, digitalizadas e innovadoras.

