Emcesa avanza en la lucha contra el desperdicio alimentario tras un año de su Plan Integral de Reducción

La compañía ha reforzado el control de mermas en toda su cadena productiva y ha avanzado en la valorización de los alimentos y subproductos que no pueden aprovecharse. El plan, puesto en marcha en noviembre de 2025, actúa sobre todo el proceso, desde la recepción de materias primas hasta la distribución

A punto de cumplir su primer año de aplicación, Emcesa hace balance de las actuaciones desarrolladas en el marco de su Plan Integral de Reducción del Desperdicio Alimentario, puesto en marcha en noviembre de 2025, coincidiendo con la celebración del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos.

El plan nació con el objetivo de prevenir las pérdidas evitables y mejorar el aprovechamiento de aquellas que no pueden evitarse, siempre bajo criterios de calidad y seguridad alimentaria. Durante estos primeros meses, la compañía ha reforzado los sistemas de control y seguimiento de mermas y ha implantado distintas medidas para mejorar la eficiencia en las diferentes etapas de su proceso productivo.

«El compromiso con la sostenibilidad no se limita a reducir emisiones, también supone aprovechar cada recurso y minimizar las pérdidas», señala Javier Mancebo, director general de Emcesa. En este sentido, explica que el plan integra la sostenibilidad en la operativa diaria de la compañía mediante medidas que abarcan desde la recepción de las materias primas hasta la distribución del producto final, combinando control operativo, formación y seguimiento técnico.

Del control de mermas a la planificación logística
Como punto de partida, Emcesa realizó un análisis detallado de su proceso productivo para identificar los principales puntos de generación de pérdidas, incluyendo aspectos relacionados con la caducidad, el almacenamiento, la manipulación y el envasado.

A partir de este diagnóstico, la compañía ha reforzado las rutinas FEFO (First Expired, First Out), la trazabilidad de los subproductos sujetos a la normativa SANDACH y los sistemas de control y seguimiento de mermas, con el objetivo de mejorar la eficiencia del proceso y optimizar el aprovechamiento de las materias primas.

La gestión se extiende también a las fases posteriores a la producción. Emcesa trabaja para minimizar las devoluciones mediante una planificación más ajustada de las entregas y las fechas de caducidad, al tiempo que ha introducido mejoras en sus envases para reducir posibles daños durante el transporte.

En paralelo, la compañía ha reforzado las vías de valorización y aprovechamiento de subproductos, mediante gestores autorizados conforme al Reglamento (CE) 1069/2009, integrando estas operaciones dentro de su estrategia de economía circular.

Todo este proceso se apoya en auditorías internas y cuadros de mando que permiten realizar un seguimiento de indicadores como las mermas generadas en cada fase, el rendimiento de las materias primas y el destino de los residuos, incluyendo su reutilización, valorización o donación.

El plan incorpora además a la plantilla como parte fundamental de esta estrategia. Los trabajadores reciben formación continua en manipulación, sostenibilidad y gestión eficiente de los recursos, con el objetivo de trasladar la prevención de pérdidas a las operaciones cotidianas.

Aprovechamiento de recursos también fuera de la fábrica
La estrategia de Emcesa incorpora asimismo una dimensión social, a través de su colaboración con el Banco de Alimentos de Toledo mediante donaciones periódicas de productos.

En lo que va de año, Emcesa ha realizado ocho donaciones al Banco de Alimentos de Toledo, con un volumen total de 1.009 kilos de producto, contribuyendo a dar salida a alimentos aptos para el consumo y a apoyar a colectivos vulnerables.

Un reto para toda la cadena alimentaria
El esfuerzo de las empresas se enmarca en un contexto nacional de reducción del desperdicio alimentario. España redujo en 2025 un 19,2 % el desperdicio alimentario respecto a 2020, hasta situarlo en 1.129,91 millones de kilos o litros, según el Informe Anual del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación presentado el pasado 10 de septiembre.

El dato corresponde, además, al primer ejercicio de plena entrada en vigor de la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, que establece nuevas obligaciones para los distintos agentes de la cadena alimentaria.

En este contexto, Emcesa afronta el último tramo de su primer año de aplicación consolidando un modelo basado en la medición, la prevención y la mejora continua, en el que el aprovechamiento de las materias primas y la gestión eficiente de los recursos forman parte de la actividad diaria de la compañía.

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